lo digo o no lo digo

¿Lo digo o no lo digo?

Cuando un investigador o un inventor soluciona en forma novedosa un problema concreto y dicho resultado es susceptible de ser comercializado, se enfrenta al problema de decidir cuál es la mejor forma de protegerlo. Y en esa decisión se juegan muchos factores que deben ser advertidos antes de que sea tarde para lograr el objetivo.

publicar o patentar

Uno de los caminos posibles es el sistema de patentes, para lo cual es necesario cumplir con ciertos requisitos legales como la novedad -a nivel mundial-, la aplicación industrial y altura inventiva. A su vez, debe tratarse de invenciones que no estén expresamente excluidas del sistema de patentes aún cumpliendo los requisitos antes mencionados. Este sistema otorga derechos de exclusiva para la explotación del invento por un tiempo limitado (20 años desde que se solicita). Sin embargo también exige concesiones fuertes, pues para que el Estado le otorgue ese título es necesario dar a conocer con mucho detalle su desarrollo e incluso la mejor forma de llevarlo a cabo. Por otra parte, vencido el plazo de validez de la patente, cualquier persona puede fabricar, comercializar, exportar, importar y utilizar de cualquier modo dicha invención libremente.

Aquí les dejamos algunos ejemplos de patentes:

Hay quienes prefieren protegerse guardando silencio, a través del secreto industrial. Este sistema regido por la Ley 24766 permite tener protección por tiempo indefinido y es mucho más sencillo ya que no requiere de ningún registro específico, pero resulta más débil en cuanto a su contenido, pues sólo se puede evitar el uso de la información protegida cuando quienes accedieron a ella lo hicieron de manera contraria a los usos comerciales honestos. Por el contrario, un tercero llega a dicha información a través de una investigación propia, ingeniería inversa o cualquier medio lícito, nada puede hacer su titular originario. A su vez, exige a su titular la toma de  recaudos razonables para que la información no se divulgue.

coca-cola recipe

El caso emblemático de protección a través del secreto comercial lo representa la famosa fórmula de COCA COLA, rodeada de mitos y leyendas. Esta fórmula, que data de hace más de un siglo, hoy se conserva en una bóveda construida específicamente con ese propósito en el museo de la empresa, el Mundo de Coca-Cola, en Atlanta, tal como lo recoge este informe publicado en el portal elmanana.com.mx

Optar por uno u otro sistema dependerá de distintos factores: si se dan en el caso concreto los requisitos legales, si se cuenta con el presupuesto necesario, estrategias comerciales, etc.

Lo cierto es que para uno y otro sistema es preciso tener muy en cuenta la necesidad de preservar la información a proteger. En el caso del secreto, porque sólo podrá ser protegida por esta vía aquella información que no ha sido divulgada. Y en el caso de las patentes, para evitar la pérdida del requisito de novedad. La ley 24481 admite como única excepción a la pérdida de novedad el caso que el inventor o sus causahabientes dan a conocer la invención por cualquier medio de comunicación o la exhiben en una exposición nacional o internacional pero presentan la solicitud de patente dentro del año.

Esta necesidad de preservar la información para protegerla, pone al investigador frente a otro dilema, ya que muchas veces debe evitar publicar sus resultados en revistas científicas internacionalmente, que es una de las formas de obtener mayor puntaje al momento de ser evaluados. Compartimos el artículo de Nadia Luna “¿Publicar o patentar?” que aborda justamente este tema.

Rosario, 28 de febrero de 2014 

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