seudonimo

El seudónimo como libertad de expresión de la persona

No escapa a la propiedad intelectual la protección del seudónimo utilizado por los creadores.

El Glosario de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) define al seudónimo como “el nombre ficticio elegido por un autor para identificar su paternidad sin revelar su verdadera identidad[1].

Es decir, a diferencia del nombre que puede ser repetido por muchísimos sujetos, el seudónimo es aquel que voluntariamente elige la persona para designarse a sí misma –distinto de su nombre anagráfico- con la finalidad de ser identificada en ciertas actividades de su vida (artística, literaria y científica) y puede consistir en un nombre y apellido (por ejemplo, “Mirtha Legrand”) o en un nombre de fantasía (como en el caso de “Quino”).

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Ilustración: Pablo Bernasconi (Genio!)

Las causas del uso del seudónimo pueden ser variadas, en algunos casos se impone su uso como condición para resguardar el anonimato en concursos o certámenes a fin de garantizar la imparcialidad de los mismos, en otros, los autores lo utilizan para impulsar su actividad u ocultar su verdadera identidad al público por diversos motivos. Ejemplo de éste último caso es el de Susan Eloise Hinton que en el año 1967,  escribió “The Outsiders”, una novela sobre dos grupos rivales de adolescentes rebeldes. La historia fue escrita desde la perspectiva de un chico, y al editor de Susan le preocupaba que los lectores no tomasen el libro en serio si sabían que la autora de la obra era una chica, por lo que, para ocultar su identidad utilizó sus iniciales, S.E., en vez de su nombre completo[2].

Al igual que el nombre, el seudónimo identifica a la persona en sociedad y es un derecho subjetivo que goza de la misma protección que aquél cuando adquiere notoriedad[3]. Así lo establece la Ley N°18.248 de Registro de Estado Civil en su artículo 23, disposición que se reitera en el artículo 72 del Código Civil y Comercial Argentino: “el seudónimo notorio goza de la tutela del nombre”.

Por su parte, la Ley de Propiedad Intelectual (Ley 11.723) en su artículo 3 dispone que “… Los autores que empleen seudónimos podrán registrarlos adquiriendo la propiedad de los mismos”. Consiguientemente, se consagra el derecho al uso del seudónimo y su elevación a derecho subjetivo de carácter patrimonial para quien lo registra.

¿Dónde hacerlo? El seudónimo se registra en la Dirección Nacional de Derecho de Autor, a través de un sencillo trámite que solo exige como condición tener una obra registrada y publicada bajo ese seudónimo en la DNDA. Es decir, debe acreditarse el uso del seudónimo mediante declaración de obra publicada registrada, cualquiera sea su tipo y soporte.

Pero la Disposición 10-E/2017 dictada por el MINISTERIO DE JUSTICIA Y DERECHOS HUMANOS DIRECCIÓN NACIONAL DEL DERECHO DE AUTOR en fecha 16/08/2017 que regula el registro de seudónimos ante la DNDA establece un límite en su artículo 2º: “No serán admitidos para su registro ante la DIRECCIÓN NACIONAL DEL DERECHO DE AUTOR los seudónimos que coincidan con el nombre de una persona reconocida o de un seudónimo notorio”.

Diferentes doctrinarios han analizado el rol que juega el seudónimo como consecuencia de la libertad de expresión protegida por los arts. 14 y 32 de la Constitución Nacional y traen a colación las palabras de la Corte Suprema de Estados Unidos de América, que al respecto expresó: “Grandes obras de la literatura han sido producidas frecuentemente por autores escribiendo bajo un nombre supuesto. Pese a la curiosidad que puedan tener los lectores y el interés público en identificar al creador de una obra de arte, generalmente un autor es libre de decidir si revela o no su verdadera identidad. La decisión a favor del anonimato puede estar motivada por el temor a represalias oficiales o económicas, por la preocupación a ser discriminado socialmente, o simplemente por el deseo de preservar la propia privacidad tanto como sea posible. Cualquiera sea la motivación, a lo menos en el campo del empeño literario, el interés en tolerar obras anónimas ingresa al mercado de las ideas con un peso incuestionablemente mayor que el interés público en requerir la revelación del autor como condición de entrada. Consiguientemente, la decisión de un autor de permanecer anónimo, como cualquier otra decisión relativa a la omisión o adición de contenidos de una publicación, es un aspecto de la libertad de expresión protegida por la primera enmienda y la libertad de publicar anónimamente se extiende más allá del campo[4].

Tal es así que nuestra jurisprudencia ha dicho que: “Si bien el art. 3, párrafo último, de la ley 11.723 permite efectuar la registración del seudónimo, el art. 23 de la ley 18.248 exige, para obtener la protección del derecho, el requisito de la notoriedad. Por ello se ha considerado que ese uso notorio es el que confiere al portador del seudónimo dicha titularidad”. También se indicó que la notoriedad debe mensurarse dentro del ámbito en el que se utiliza el seudónimo, que la inscripción registral del seudónimo crea una presunción de titularidad y que el mismo implica un derecho patrimonial para de quien lo usa y, mientras dura su utilización, no puede entrar en el patrimonio de otro sin afectar la garantía constitucional de la propiedad[5].

Asimismo, rigen para el seudónimo las acciones tutelares del nombre establecidas en la ley 18.248: a) la acción de reclamación o reconocimiento de nombre (art. 20); b) la acción de impugnación, contestación o usurpación de nombre (art. 21, párr. 1o), y c) Si el seudónimo que pertenece a una persona fuese empleado por otra para su propia designación o cuando fuere utilizado maliciosamente para la designación de cosas o personajes de fantasía y causare perjuicio material o moral, se podrá demandar el cese del uso y la indemnización de los daños[6].

No obstante la posibilidad de acreditar el uso notorio, no caben dudas que siempre es mejor tutelar los derechos y prevenir que ejercer acciones defensivas una vez que han sido vulnerados, por eso es sumamente importante que aquellos autores que hayan publicado una obra bajo un seudónimo protejan ambas creaciones.

Evelyn Zelaya

Alvarez y Asociados.

Rosario, Argentina

[1] Citado en: https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/169499/20170823, consultado el: 29/06/2019.

[2] https://www.wipo.int/edocs/pubdocs/es/copyright/935/wipo_pub_935.pdf. Consultado el 28/06/2019.-

[3] ZOTTO Rodolfo, El seudónimo Como elemento constitutivo accesorio del nombre de la persona humana, Artículo de Doctrina, Editorial Astrea, Buenos Aires, 2003,  pág. 3.-

[4] EMERY, Miguel A., Propiedad intelectual Ley 11.723. Comentada, anotada y concordada con los tratados internacionales, Editorial Astrea, Buenos Aires, 2019, pág. 136/7.-

[5] CNCiv, Sala C, 22/12/88, LL, (1989-C-1), citado en EMERY, Miguel A., Propiedad intelectual Ley 11.723. Comentada, anotada y concordada con los tratados internacionales, Editorial Astrea, Buenos Aires, 2019, pág. 136

[6] EMERY, Miguel A., Op. Cit., pág. 135.-

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