plagio-academico

ALGUNAS PRECISIONES EN CUANTO AL PLAGIO ACADÉMICO

A PROPÓSITO DEL RECIENTE FALLO DE LA SALA II DE LA CÁMARA DE APELACIONES EN LO CIVIL Y COMERCIAL DE BUENOS AIRES, AUTOS: “PASTOR NANCY SUSANA C/ DI MARCO MARIA CECILIA S/DAÑOS Y PERJ. DEL./CUAS. (EXC.USO AUT. Y ESTADO)”

Ver el fallo completo: pastor-nancy

Si bien el uso de obras ajenas como propias en el ámbito académico es bastante frecuente, pocas son las oportunidades en que estos conflictos llegan a los estrados judiciales.

Hoy comentamos un fallo dictado por Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de la provincia de Buenos Aires, que aborda la disputa por plagio entre dos docentes universitarias que trabajan en la misma institución.

La actora reclamó porque la demandada, en su tesis de maestría y en otro artículo publicado, habría copiado párrafos completos y otros conceptos vertidos por ella en una publicación del año 1999, omitiendo efectuar las citas respectivas.

En su defensa, la demandada acudió a todo tipo de argumentos, desde los más descabellados (como cuestionar las facultades del juez de ordenar medias probatorias o argumentar la ausencia de condena previa penal[1]), hasta otros cuyo tratamiento merece un análisis particular y que abordaremos a continuación.

  • Cómputo de la prescripción

Una de las defensas articuladas por la demandada fue que la acción se encontraba prescripta. Sostuvo que había transcurrido el plazo de dos años (previsto por el derogado Código Civil aplicable al caso) entre la publicación de los trabajos y la primera intimación cursada mediante carta documento.

Importa aquí destacar que los magistrados tuvieron por iniciado el cómputo del plazo de prescripción a partir del momento en que el damnificado pudo conocer razonablemente la existencia de las publicaciones consideradas plagiantes.

Aplicando criterios bastante laxos, tanto la Cámara como el juez de primera instancia tuvieron por acreditado que la actora había tomado conocimiento unos meses antes de la intimación formal, aun cuando la fecha exacta no fue especificada en la demanda y aun cuando no se produjo prueba concreta al respecto.

Dijo la Cámara que “el conocimiento que se requiere no es una noticia rigurosa sino una razonable posibilidad de información…”; y tuvo particularmente en cuenta que ello ocurrió en el marco de una actividad académica, en ocasión en que la Universidad Nacional del Centro organizó la publicación de un dossier de divulgación con motivo de celebrarse el Cincuenta Aniversario de su creación.

 

  • Regulación del plagio académico

Planteó la recurrente la inexistencia de normas legales expresas que regulen el régimen de citas de las obras académicas, invocó que la ley 11.723 no define el plagio y que los tratados internacionales vigentes en la materia requieren de instrumentación en el derecho interno. Manifestó asimismo que las reglas de estilo que se utilizan en el ámbito académico carecen de poder coercitivo.

Ante estos planteos, el Acuerdo reconoce con acierto a la ley 11.723 como cuerpo legal más importante en la materia (aún para el supuesto de plagio académico). Señala que, aunque la ley 11.723 no utilice la palabra plagio ni lo defina expresamente, se trata de una figura incorporada y reprimida, tal como ha sido extensamente reconocido por la doctrina y la jurisprudencia. En base a ello afirma que “hay plagio todas las veces que un autor toma alguna cosa que es propiamente la invención de otro y procura hacerla pasar por suya”.  Reconoce que es un ataque al derecho moral de autor.

A su vez, en relación a las convenciones y tratados internacionales sobre derechos de autor suscriptos por la República Argentina expresa que integran el régimen plural de fuentes normativas, según la trilogía de reglas, principios y valores convencionales y constitucionales (arts. 1, 2 y 3 CCCN) aun cuando constituyan normas jurídicas indeterminadas o abiertas cuyo contenido concretiza el juez en cada caso.

Remarca que tanto la ley 11.723 como los convenios internacionales regulan la utilización de obras ajenas, admitiéndola bajo ciertos requisitos y formalidades, como la obligatoria mención de su autor y la imposibilidad de alterar su contenido (art. 10 ley 11.723, art. 10 inc. 1 Convenio de Berna).

En suma, el plagio académico es plagio al fin. El plagio se encuentra regulado y constituye una conducta ilícita cualquiera sea el ámbito en el que se desarrolle (académico, científico, literario, etc.)

  • Delimitación del plagio

Afirmó la accionada que no había plagio porque “no se han reproducido, en autos, conceptos contenidos en un artículo publicado por otro como si fueran propios” y “no toda simple frase, renglón o párrafo puede ser plagiado si no se verifica la creación intelectual del plagiado” de lo que concluye, según refiere el fallo, que “no existió plagio porque lo que importa no es la apropiación de la obra ajena, sino la apropiación de su esencia, la idea fundamental que se transmite, la parte principal de otro trabajo. Y en autos no se verificó ninguno de esos supuestos máxime que en las obras de la demandada se hace referencia a datos históricos y las publicaciones no guardan similitud entre sí”.

Frente a semejante imprecisión, hubiera resultado útil que los magistrados delimitaran los alcances del plagio.

Sin embargo, la Cámara reconoce la existencia de una conducta antijurídica que “resulta de la captación por la demandada y en la utilización indebida, contraria y vulneratoria de los usos honrados, de ideas y conceptos concebidos por la actora, por un lado, y en la copia de párrafos, ya mediante su transcripción literal, o acudiendo a su utilización encubierta o desdibujada para lo cual se modificaron alguna expresiones lingüísticas o giros idiomáticos” (la cursiva nos pertenece).

Contrariamente a lo expresado por la Cámara, la apropiación de ideas y conceptos ajenos no constituye plagio, ni violación alguna al derecho de autor. A lo sumo podrá resultar, según el caso, una conducta reprochable desde la ética académica.

El derecho de autor no protege las ideas y conceptos en sí, sino su forma de expresión.

La propia ley 11723 dispone textualmente en su artículo 1 último párrafo: “La protección del derecho de autor abarcará la expresión de ideas, procedimientos, métodos de operación y conceptos matemáticos, pero no esas ideas, procedimientos, métodos y conceptos en sí”.

Con esto se pretende evitar entorpecer los avances de las distintas áreas de conocimiento, de la ciencia y del arte. De allí que, por ejemplo, coexistan válidamente diversas obras plásticas que aluden al mismo tema (la última cena, naturaleza muerta, etc.) cuando cada uno de estos temas es expresado en forma original, tiene la impronta personal del autor.

Lo que la ley sanciona es la mera copia, la apropiación de esa forma en que la idea o contenido ya han sido expresados.

Esto último es lo que ocurrió en los presentes.  En efecto, destaca el Acuerdo que según las pericias practicadas, las obras de la demandada utilizan, sin la debida mención de su fuente, más de treinta párrafos de la obra de la actora, algunos de modo literal y completo y otros -los menos- tuvieron modificaciones insustanciales de palabras o frases.

Es decir, a pesar de las imprecisiones conceptuales referidas, la conducta antijurídica quedó configurada por la copia textual o camuflada de partes de la obra de otro autor, omitiendo mencionar que son ajenos.

Tampoco exime de responsabilidad a la demandada el haber referido a la obra de la actora en la bibliografía de su obra. Por el contrario, esto fue considerado como un agravante. Resalta el Acuerdo, citando al perito: “… es grave y reprochable desde el punto de vista de la ética científica el hecho de que en la bibliografía citada por Di Marco incluya la publicación de Pastor (página 132) y de que Di Marco mencione a Pastor entre las fuentes orales de las que obtuvo información (página 128)” (sic., fs. 271 vta.). Ello no releva de la existencia de plagio, lo que demuestra también que ellos fueron hechos a conciencia”.

Vale también precisar que la circunstancia de tratarse de hechos históricos, acontecimientos públicos o de “ideas compartidas en general por todos los cultores de una rama del saber[2]” en modo alguno justifican el accionar de la demandada.

Para que su utilización no se torne antijurídica se requiere que los mismos sean expresados en forma original o bien, si los utiliza textualmente, se cumplan las exigencias del artículo 10 de la ley 11.726 que regula el derecho de cita[3].

  • El uso honrado y el derecho de cita

La demandada pretende excusarse, basándose en los tratados internacionales, manifestando que existen numerosas excepciones en que se efectúan citas con fines académicos de manera honrada y en su justa medida, sin que ellos afecten la honorabilidad o el derecho de propiedad del autor.

Si bien arriba a la solución justa, lamentamos que el fallo no haya sido más preciso, delimitando el funcionamiento de las limitaciones al derecho de autor en nuestro sistema.

Nuestro ordenamiento regula en forma restringida y taxativa las limitaciones a los derechos patrimoniales de autor.

No es posible extender el ámbito de lo “permitido” al amparo del instituto del “fair use”, regulado en las convenciones internacionales, con origen en el derecho anglosajón y que no tiene aplicación directa en nuestro derecho.

Los convenios internacionales en materia de derecho de autor resultan aplicables a las obras extranjeras y delimitan un piso mínimo para las legislaciones internas de cada país. Podrán servir como pautas de interpretación para modificar las leyes, más nunca para ir por encima de la ley vigente.

Las limitaciones al derecho de autor -entre las que se incluye el derecho de cita, regulado en el artículo 10 de la ley 11.723-  afectan los derechos patrimoniales del autor, pero nunca a los morales. Es decir, si bien la propia ley admite que bajo ciertas condiciones se utilice una obra ajena sin autorización de su autor, jamás habilita a adjudicarse como propios desarrollos intelectuales ajenos.

No existe “uso justo” si se vulneran los derechos morales del autor.

El fallo citando a Toller destaca que “Naturalmente, uno de esos parámetros sine qua non para este uso honrado, o para el derecho de cita, es que las utilizaciones de las obras ajenas deberán mencionar en cada caso el trabajo y el nombre del autor”. [4]

El instituto del “fair use” del derecho anglosajón, a lo sumo podrá ser una pauta interpretativa de conductas que resulten de dudoso encuadramiento en las limitaciones reguladas (por ejemplo, para discutir si la cantidad de palabras utilizadas excede o no lo permitido) pero la reproducción textual sin alteración del texto y la mención del autor son inexcusables.

Que sirvan estas palabras para tomar conciencia de la importancia de utilizar obras ajenas con responsabilidad y con el debido respeto que sus autores merecen.

Valeria Bollero

[1]  Recordemos que el artículo 77 de la ley 11.723 dispone expresamente que las acciones civiles y penales son independientes.

[2] A los que alude el acuerdo citando a Toller, Fernando M., “Propiedad intelectual y plagio en trabajos académicos y profesionales”, pub. en Sup. Act. 26/10/2010, 26/10/2010, 1, Cita Online: AR/DOC/7206/2010

[3] Art. 10. – Cualquiera puede publicar con fines didácticos o científicos, comentarios, críticas o notas referentes a las obras intelectuales, incluyendo hasta mil palabras de obras literarias o científicas u ocho compases en las musicales y en todos los casos sólo las partes del texto indispensable a ese efecto. Quedan comprendidas en esta disposición las obras docentes, de enseñanza, colecciones, antologías y otros semejantes. Cuando las inclusiones de obras ajenas sean la parte principal de la nueva obra, podrán los tribunales fijar equitativamente en juicio sumario la cantidad proporcional que les corresponde a los titulares de los derechos de las obras incluidas.

[4] (Toller, Fernando M., “Propiedad intelectual y plagio en trabajos académicos y profesionales”, pub. En Sup. Act. 26/10/2010, 26/10/2010, 1, Cita Online: AR/DOC/7206/2010).

Share via email
Share on Tumblr

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Top